Fotografía de boda: la pose exagerada ha dado paso a lo natural

Lo que siempre se ha denominado, incluso en un tono algo despectivo, fotógrafo de la BBC (bautizos, bodas y comuniones) ha evolucionado en los últimos años hasta conseguir un prestigio más que merecido por el importante salto de calidad que se ha dado en el sector.

Imagen de Estudio 13 Creaciones

Es cierto que aún quedan fotógrafos de la vieja escuela, pero la verdad es que la mayoría de las instantáneas que hoy podemos ver de cualquier boda pueden considerarse en sí mismas obras de arte. Los posados imposibles han dado paso a la naturalidad y el resultado ha sido realmente increíble. Vamos a repasar los principales cambios que ha sufrido la fotografía de boda en los últimos tiempos:

Por un lado, está claro que reina la espontaneidad. Antes era el fotógrafo el que iba diciendo a los novios dónde se tenían que colocar o cómo tenían que actuar. Ahora, el profesional en la mayoría de los casos se dedica a captar momentos que realmente están sucediendo. Es una forma de trabajar que se asemeja más al fotoperiodismo. No crea momentos, sino que actúa con rapidez para inmortalizar la magia de los que ocurren en la realidad.

Imagen de Tornero Fotógrafos.

De tal manera reina la naturalidad, los novios están menos encorsetados y actúan tal y como son, algo que al final se refleja también en las fotos, donde las sonrisas no suelen ser forzadas sino que transmiten la felicidad más pura del momento. Y con todos esos ingredientes, lógicamente, se consigue una fotografía mucho más sensible y humana.

Imagen de Alberto Quero.

Además, el hecho de que tanto las ceremonias como  las celebraciones estén cambiando y no sea todo un “sota, caballo y rey” da lugar a muchos escenarios distintos y, por tanto, a muchas opciones para que el fotógrafo demuestre su maestría. Eso sí, aquí no hay tiempo, no hay segundas tomas, no hay control sobre la luz, todo está en contra. Hay que saber usar y configurar muy bien y rápido el equipo, haberlo escogido a la perfección según qué necesidades, saber adaptarse a todo. Además, hace falta ser una persona comunicativa y saber tratar al cliente, tener empatía y humildad, paciencia y serenidad.

Imagen de Cásate con nosoros.

Por tanto, desde La Mesa Once somos firmemente partidarios de desterrar de una vez por todas esa imagen algo casposa del fotógrafo de bodas que existía antaño. Porque, afortunadamente, conocemos muchos y muy buenos profesionales que trabajan mucho y muy bien para conseguir reflejar la felicidad que envuelve a un día único en la vida de las parejas.

Imagen de Juan Antonio Quesada Chica

¡Nos encantan las fotos de bodas!

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